Para que el pollo gane en sabor y quede más tierno y jugoso, levanta suavemente la piel del pecho y rellénalo con rodajas finas de limón o de naranja. Después rocíalo con aceite de oliva, sazona con orégano, sal y pimienta, introdúcelo en el horno precalentado a 180º y ásalo hasta que este hecho por dentro y bien dorado por fuera.
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